lunes, 16 de febrero de 2009

La Soberanía del Espíritu

Continuación al 15 de Feb. 2009

Uno puede percibir un objeto en movimiento solo cuando está detenido, como si fuera una plataforma externa a la esfera del movimiento. Esto le permite ver el pasaje de las cosas en frente suyo y percibir el movimiento en el tiempo. Luego, si nuestra facultad de percepción no estuviera ubicada fuera del ámbito del movimiento incesante, jamás podríamos percibirel movimiento y el paso del tiempo; el hecho de que podamos percibir el paso del tiempo es una clara evidencia de que nuestra facultad perceptiva trasciende el ámbito de lo temporal.

Sí, por ejemplo, nuestra facultad perceptiva se moviera y cambiara a cada instante, en armonía con el perpétuo movimiento del tiempo, seríamos incapaces de percibir el paso del tiempo porque nuestra capacidad perceptiva estaría dispersa en fragmentos desconectados.

Por lo tanto, puesto que percibimos el tiempo, nuestra capacidad perceptiva debe existir fuera del ámbito del tiempo trascendiéndolo.

Esto difereencia a nuestra capacidad perceptiva de nuestra forma corporal. Y podría decirse, sin duda, que la mitad de la realidad del hombre se desgasta, envejece y perece, mientras que la otra mitad escapa a la disolución en la rueda del tiempo y prosigue su propia existencia.

El Príncipe de los creyentes, la paz sea con él, afirmó: "¡Gente! Hemos sido creados para vivir eternamente, no para perecer. No obstante, cambiaréis vuestro lugar de residencia y os moveréis de un estado a otro. Haced provisión pues, para el mundo hacia el que os dirigiréis luego de esta residencia transitoria, mundo en el que viviréis eternamente.

(Extraído de: "Los Fundamentos de la Doctrina Islámica" Libro III).

***


No hay comentarios: