sábado, 21 de febrero de 2009

EL EVANGELIO DE bERNABÉ


NOTA DEL TRADUCTOR

La fecha del nacimiento y de la muerte de una persona, son los datos que definen la duración de su vida y sitúan a esta en el tiempo en relación a otra persona. Desde épocas remotas, los diversos pueblos del mundo han tenido gran cuidado en registrar estos dos datos para las personas a quienes consideran importantes. Por esto, es muy extraño que en el caso de uno de los hombres más importantes - y para muchos el más importante – que han existido, Jesucristo (a.s.), no conozcamos esos datos de su vida.

En cuanto a la Natividad de Jesús (a.s.), es bien sabido que las diversas iglesias cristianas difieren acerca de la fecha del evento, celebrándolo los ortodoxos el 6 de enero, algunas iglesias orientales, como los coptos, en octubre, etc. La Iglesia Católica y la mayoría de las iglesias protestantes conmemoran la Navidad el 25 de diciembre, pero es un hecho admitido abiertamente en la actualidad, que esta fecha fue escogida con el propósito de facilitar la conversión al Cristianismo de diversos pueblos de Europa y Asia; los griegos y los romanos ya consideraban sagrada dicha fecha ya que era el día del nacimiento del dios sol (cuando el sol despuntaba como si saliera del centro de la constelación de la Virgen, que en ese día se veía en el horizonte oriental a la hora del alba); los persas celebraban el natalicio del dios Mitra, también hijo de una virgen; y, posteriormente, los germanos y otros pueblos, por coincidencia o talvez por un origen común en sus religiones, también tenían al 25 de diciembre como el día del nacimiento de uno de sus dioses principales. Al adoptar la iglesia esta fecha para la Navidad, logró la adopción del Cristianismo por parte de los paganos.

Similarmente, no hay una fecha exacta para la supuesta muerte de Cristo (a.s.). Cada año se establece una fecha diferente; el primer viernes después del primer plenilunio posterior al equinoccio de primavera, lo cual coincide con la Pascua judía. ¿Por qué?

Los Evangelios dicen que Cristo (a.s.) en su última cena celebró la Pascua de acuerdo a la usanza judía, pero su supuesta crucifixión[i] iba a convertirse en la marca que separaría a la religión judía de la cristiana. ¿Cómo es que no se pudo fijar una fecha definida para un evento de tal trascendencia? Aún en la actualidad, los ortodoxos conmemoran la muerte de Jesús (a.s.) una o dos semanas después que los católicos y protestantes; y la fecha elegida por la iglesia Copta y la Armenia es también diferente. ¿Será acaso que no hubo tal evento?

Quiero señalar aquí que los acontecimientos del pueblo judío, desde la salida de Egipto hasta la destrucción de Jerusalén, fueron minuciosamente registrados por el historiador judío-romano Flavio Josefa en su famoso libro Antigüedades Judías. Es muy extraño que en los manuscritos originales del siglo II no haya mención alguna de la crucifixión, y que en ediciones posteriores al siglo IV (después de que el emperador Constantino había oficializado al Cristianismo como la religión imperante) haya solamente un pequeño párrafo, obviamente insertado a propósito y no por el autor. El párrafo aparece entre el relato de una rebelión de los esenios en Jerusalén y otro evento sin relación alguna con la crucifixión, y dice solamente que siendo Poncio Pilatos gobernador de Judea, un profeta llamado Jesús fue crucificado por los romanos acusado de blasfemia por el pueblo judío. No habla del nacimiento de Jesús (a.s.), ni de ninguno de sus milagros, ni de los terremotos, eclipses y otros fenómenos que sucedieron después de la supuesta crucifixión. ¿Cómo es posible que tales importantes eventos no hubieran sido registrados por el principal historiador judío ni por otros historiadores de la época?

Recientemente, varios investigadores cristianos han estudiado los datos históricos, las Escrituras cristianas y judías y otros documentos han sido descubiertos en las últimas décadas, y concuerdan con la observación anterior y han escrito varios libros que indican que la pasión y la crucifixión de Cristo (a.s.), si realmente sucedieron, no fueron exactamente como lo da por hecho la Historia Sagrada (la narrativa oficialmente aceptada por la iglesia y, supuestamente, basada en la Biblia); además, las discrepancias, contradicciones e incoherencias de los relatos que fueron legados por los cuatro evangelistas reconocidos como canónicos por los cristianos, demuestran que es imposible que los cuatro Evangelios canónicos hayan sido escrito por apóstoles de Jesús (a,s,) ni por testigos presenciales, y que la historia que cuentan es una interpolación de varias fuentes para hacerles concordar con una ideología que se trataba de imponer. Kenneth Woodward[ii] resumió esto en la conocida revista inglesa Newsweek.

Estos descubrimientos son muy recientes e interesantes, sin embargo, no son algo completamente nuevo para los musulmanes.

Desde hace 15 siglos, los musulmanes tenemos la obligación de creer en los libros que fueron revelados por Dios a los diversos profetas, tal como dice el Sagrado Corán: “…Creemos en dios – y en lo que Él nos envió como Revelación, y en lo que reveló a Abraham, Ismael, Isaac, Jacob y las tribus de Israel y en lo que recibieron Moisés y Jesús y en lo que recibieron de su Señor, los Profetas. No hacemos distinciones entre ellos y nosotros somos musulmanes sometidos a Él…”. (2:136). Dios envió revelaciones a sus profetas repetidas veces y en diferentes épocas, y todos esos Libros o Escrituras Divinas son igualmente respetables para nosotros. Sin embargo, tanto el Sagrado Corán como el Santo profeta Muhammad (s.a.w.) y la Historia misma nos ha indicado que las escrituras previas al Corán no fueron preservadas tal como Dios las entregó a los profetas sino que sufrieron cambios. Solo el Sagrado Corán ha permanecido inalterable durante 15 siglos y por ello este Libro es el Criterio absoluto para distinguir la autenticidad o la alteración de los otros Libros Sagrados.

Nosotros creemos en la Tora o Pentateuco, los 5 libros revelados a Moisés (a.s.), los Salmos o Zabur que fueron dados a David (a.s.) – y cualquier otro libro del Antiguo Testamento que no diga cosas contrarias a la doctrina del Sagrado Corán – y el Evangelio o Inyil que fue revelado al profeta Jesucristo (a.s.). no obstante, el Evangelio que le fue dado a Jesús (a.s.) no llegó a nosotros, sino solo los “Evangelios” que fueron escritos por muy diversas personas – algunos de los cuales fueron discípulos de Jesús (a.s.) y otros de épocas muy posteriores – y a veces hasta 500 ó 1.000 años después de la época de Jesús (AS). De todos estos libros, la Iglesia Católica (y subsecuentemente la ortodoxa y las protestantes) admitió a solamente cuatro como canónicos –Mateo, Lucas, Marcos y Juan – y declaró el resto como apócrifos.

Aquí surgen varias preguntas y confusiones. ¿Por qué estos cuatro libros? ¿Eran los más antiguos? ¿Fue porque sus autores fueron realmente apóstoles de Jesús (AS)? La respuesta sería muy larga, pero puede reducirse como sigue. Después de que Jesús (AS) partió de este mundo, sus seguidores se dividieron en dos grupos, uno dirigido por los apóstoles Pedro y Santiago que seguían la Ley Mosáica y no pretendían ser una nueva religión, y que son llamados Judeocristianos; y el otro grupo, como Paulino, dirigido por el advenedizo Pablo, que despreciaba la Ley Judía y querían extender las enseñanzas de Cristo (AS) a los gentiles (paganos) aunque para ello tuvieran que introducir creencias e ideas paganas (encarnación, trinidad, redención, etc. En las enseñanzas de Jesús (AS). Los dos grupos estaban enemistados pero, al final, Pedro se alió a Pablo y así se fortaleció el “cristianismo paulino. Este fortalecimiento no fue doctrinal sino en cuanto a número de seguidores y fuerza política. Al final, el emperador romano Constantino se convirtió al cristianismo y se encargó de eliminar a los opositores al cristianismo paulino y a establecer a este como la religión oficial. Los evangelios de Mateo, Lucas, Marcos y Juan, fueron declarados Canónicos ya que eran los que habían sido escritos por seguidores de Pablo y no por ser los más antiguos o auténticos[iii]. Russell Watson[iv], en la revista Newsweek, indica como surgieron los cuatro evangelios canónicos (mateo, Marcos, Lucas y Juan), muy probablemente escritos a partir de un documento común, conocido como Q (por Quelle, que en alemán significa “origen” o “fuente”), escrito en el siglo I por autores judeocristianos, y mezclado con escritos propios de grupos Judeocristianos (para escribir Mateo y Marco) o Paulinos (para Lucas y Juan).

Canónico no quiere decir auténtico o verdadero, sino “para ser usado en el Canón”, a sea en los ritos y las reglas eclesiásticas. Similarmente, Apócrifo se ha convertido en un sinónimo de falso, adulterado inventado, aunque su significado es “para ser ocultado”, o sea, no es para la lectura de los fieles en general, sino para los clérigos[v]. Hay libros que están incluidos en la Biblia católica y que no se aceptan en las Biblias protestantes, tales como Tobías, Judith y la Epístola de Santiago; de la misma manera en que algunos Evangelios Apócrifos no son incluidos en el Canon católico o protestante, pero sí son aceptados por la Iglesia Copta o la Armenia. Acerca de los Evangelios Apócrifos dijo san Agustín: “…Contienen muchas verdades y cosas buenas, aunque también hay en ellos mentiras y cosas malas; y es debido a que estas están mezcladas entre sí, que es mejor que los fieles no los lean, para que no se confundan…”. “Los famosos Padres de la Iglesia”, tales como Orígenes, San Juan Crisóstomo, Clemente de Alejandría, San Agustín, etc., frecuentemente citaban los Evangelios Apócrifos en sus sermones y libros; y tanto la liturgia cristiana como la iconografía contienen elementos sin duda de fuentes consideradas actualmente apócrifas, como el Protoevangelio de Santiago[vi] el Evangelio Armenio de la Infancia y el Evangelio de Tomás[vii], el Evangelio de los Hebreos y el Evangelio Árabe de la Infancia, etc.

Uno de los Evangelios Apócrifos más antiguos es el Evangelio de Bernabé, escrito en los primeros años de la era cristiana y descubierto en el siglo pasado en Egipto, en la tumba de un monje cristiano. Si este libro hubiera sido sacado a la luz hubiera provocado un escándalo debido a las revelaciones tan claras que hace acerca del profeta Muhammad (S.A.W.) y porque niega la crucifixión de Cristo(AS), así que durante muchos años permaneció oculto en la Biblioteca Imperial de Viena. En 1907 fue descubierto por el Rev. Lonsdale Ragg y su esposa Laura quienes lo tradujeron al inglés y publicaron en Oxford. La autenticidad y la antigüedad de este evangelio han sido demostradas por dichos investigadores y concuerdan con datos históricos confiables. El autor fue el apóstol Bernabé, el cual era un judío nacido en Chipre y que vivió en Galilea, donde siguió a Jesús(AS). El libro es mencionado en varios catálogos apócrifos muy antiguos y muy anteriores al surgimiento del Islam, lo cual excluye la posibilidad de falsificación por parte de musulmanes. Por ejemplo, está mencionado en el Decretum Gelasianum, emitido en el siglo IV por el papa Gelasio (+496), donde aparece con el nº7 como:

7. Evangelium nomine Barnabae, apocryphum.

También es mencionado en la Stichometría de Nicéforo, publicada en Jerusalén en el Siglo IV. En dicho catálogo el Evangelio de Bernabé está incluido en la lista de libros apócrifos del Nuevo Testamento, y dice que tiene 1.360 “stichoi” (líneas de papiro):

3, barnaba epotolh, opcoix (1,360

Y también está incluido con el número 18 en la lista de los Sesenta Libros, que fue publicada a principio del siglo VII.

Este evangelio concuerda con las creencias musulmanas acerca de Jesús (AS) y no tiene elementos que vayan en contra de la doctrina Islámica: aclara que Jesús (AS) no fue hijo de Dios sino solo un profeta Suyo; indica que nunca pretendió traer una nueva religión, sino que solo quería que los judíos cumplieran correctamente la Ley de Moisés (AS); y que Jesús (AS) no fue crucificado por los judíos y romanos sino que Dios lo salvó, dejando a otra persona para que fuera crucificada en su lugar.

Como musulmán al leer este evangelio me siento más complacido que cuando leo los evangelios canónicos, donde la mano del hombre puede verse casi físicamente, insertando con sus calamos (o plumas) palabras como “hijo de Dios”, “cargar con los pecados del mundo”, “redención”, etc. El Evangelio de Bernabé no contiene esas palabras contrarias al Islam. Para los musulmanes, los Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan son tan poco confiables como el Evangelio de los hebreos, la Pistis Sophia, el Pastor de Hermas, EL Evangelio de Tomás o el Protoevengelio de Santiago, etc. Si estos libros niegan alguno de los principios del Islam (Monoteísmo, Profecía, Justicia, Liderazgo y Resurrección) no podemos aceptarlos como correctos. En cambio, el Evangelio de Bernabé no contiene cosas contrarias a estos principios, así que, de todos, es el mejor.

Nunca conoceremos el verdadero Inÿïl, el Evangelio o Buenas Nuevas que fue dado por Dios a Jesús (AS), pero posiblemente el Evangelio de Bernabé es el que contiene la doctrina más cercana a la que contenían las enseñanzas originales de nuestro profeta Jesús (AS).

Dr.Mohammad Alí Anzaldúa-Morales

Dhul Qa’dah 114 H/Abril1994 C.

Chihuahua, México

***

Prólogo

La razón por la que traduje al castellano el Evangelio de Bernabé fue procurar a los musulmanes de habla hispana una fuente más fidedigna de la doctrina de Jesús (AS)* que los evangelios canónicos. Los musulmanes que vivimos en países cristianos solo escuchamos la versión de ellos acerca del Evangelio, y, al parecernos tan diferente de nuestra religión debido a que los evangelios que ellos conocen no son el verdadero Evangelio, olvidamos que Jesús (AS) fue nuestro profeta y que merece nuestro respeto y también debe ser conocido por nosotros. Además, nuestros hijos crecen en una sociedad no musulmana y, al oír a los cristianos decir que Jesús (AS) fue hijo de Dios, o al verlos cómo a un dios, ellos se confunden y es necesario que tengan una idea más correcta acerca de la personalidad de este gran profeta.

El Sagrado Corán nos aclara todo perfectamente acerca de Jesucristo (AS) y su madre y el Evangelio de Bernabé no contradice a nuestro Libro sagrado, por lo que podemos considerarlo correcto, ya que el Corán es el criterio definitivo para distinguir lo correcto de lo falso.

La idea de que Evangelio significa “biografía de Jesús (AS)” no es correcta. Evangelio significa “buenas nuevas”, o sea, la doctrina traída por un profeta de Dios. Jesús (AS) nunca escribió su doctrina, y los evangelios que actualmente conocemos fueron escritos entre 60 y 110 años después de su partida de este mundo, y no fueron considerados como únicos o canónicos por la Iglesia Cristiana sino hasta el siglo IV de esta era. Debido a ello, sufrieron modificaciones y alteraciones desde la época de Jesucristo (AS) hasta su establecimiento como Escrituras oficiales. Por esto, ni los evangelios canónicos ni los que la Iglesia ha decretado apócrifos (que, al contrario de lo que la gente piensa, no significa “falsos”, sino “que deben ser escondidos u ocultados”) son el verdadero Evangelio de Jesús (AS).

El Evangelio de Bernabé fue escrito en los primeros años de la era cristiana, y es citado por padres de la Iglesia tales como Clemente de Alejandría y Orígenes, y está mencionado en el Decreto Gelesiano, emitido en el siglo IV después de Cristo, antes del advenimiento del Islam, por lo que no son ciertas las acusaciones de que fue escrito por algún musulmán. A los cristianos les parece sospechoso ya que predice el surgimiento del profeta Muhammad (S.A.W.)** e incluso lo menciona por su nombre; sin embargo, éste no es el único libro que lo hace. El Cantar de los Cantares en la Biblia menciona el nombre del Santo Profeta (S.A.W.), y Jesús (AS) predijo su existencia llamándolo por uno de sus nombres: Ahmad. Asimismo, el Santo Profeta Muhammad (S.A.W.) fue profetizado en el Antiguo Testamento por Moisés (AS), en el Génesis, Éxodo y Deuteronomio; por David (AS), Isaías (AS), Miqueas (AS) y otros profetas. También está mencionado en los libros sagrados de los zoroastrianos y los de los hindúes. Así que no debe sorprendernos que Jesús(AS), conocedor de la Biblia y otros libros, supiese el nombre de Muhammad (S.A.W.).

A los lectores interesados en los temas que generalmente suscitan polémica de este libro, tales como la predicción del advenimiento de Muhammad (S.A.W.), la negación de la divinidad de Jesús (AS), la crucifixión de Judas, etc., puedo recomendarles la lectura de algunas obras tales como: La Biblia el Corán y la Ciencia, por Maurice Bucaille; ¿Quién murió en la cruz? y ¿Crucifixión o Cruci-ficción? por Ahmad Deedat.

Espero que nuestros hermanos reciban con agrado este libro y que lo lean con interés, con mente abierta, y siempre tomando a nuestro Corán como la palabra última y definitiva de El Dios Todopoderoso; y que, si los cristianos llegan a leerlo, no lo tomen como una ofensa a sus creencias, las cuales respetamos aunque no la compartamos del todo, ni como un ataque, sino como una forma de acercamiento entre cristianos y musulmanes, los cuales creemos en el profeta Jesús (AS). Rogamos a Dios que ilumine a todos los que busquen la verdad, guiándolos hacia el Islam, y que acerque el regreso del profeta Jesucristo (AS) en la compañía del Duodécimo Imam del Islam, el Imam Mahdi (AS), para terminar con los sufrimientos de los musulmanes en el mundo mediante el establecimiento del Islam en la Tierra.

Que la Paz sea con vosotros.

Dr. Mohammad Alí Anzal´dua Morales

Chihuahua, Chih, México 28 de enero de 1994 C. /15 de Xa’abán de 1414 H.

Aniversario del nacimiento del Imam Mahdi (AS)

a de Jesús (a.s.)

***


[i] Se recomienda al lector el libro: ¿Crucifixión o Cruci-ficción? De Ahmad deedat, publicado por el centro Islámico de Durbán, en Sudáfrica.

[ii] - Kenneth L. Woodward (1994). The death of Jesus. Newsweek, abril, pp. 39-43.

[iii] .- Por ejemplo el Evangelio de los Hebreos, el de los Egipcios, el Protoevangelio de Santiago y el Evangelio de Tomás son mucho más antiguos que cualquiera de los cuatro Canónicos, sin embargo, fueron declarados apócrifos porque fueron escritos Judeocristianos. En cambio el Evangelio de Juan fue escrito en el año 100 después de Cristo y es muy poco probable que el apóstol Juan lo haya escrito.

[iv].-Russell Watson (1994). A Lesser Chile of God. Newsweek, abril, pp. 43-45.

[v] .- Aurelio de Santos Otero (1993). Los Evangelios Apócrifos. Biblioteca de Autores Cristianos. 2ª edición, Madrid.

[vi].- Por ejemplo, los nombres de Joaquín y Ana dados a los padres de María (AS); los datos acerca del nacimiento y la infancia de la Virgen; algunos detalles de la Natividad, como el pesebre, el asno y el buey junto al pesebre, los nombres de los Reyes Magos (Melchor, Gaspar y Baltasar), etc.

[vii] .- Algunos de los milagros realizados por Jesús (AS) cuando era niño, como el milagro de los pájaros, el conocimiento de lo que las gentes ocultaban en sus casas; asimismo, la representación de José el Carpintero como un hombre anciano, la huída a Egipto, la matanza de los inocentes, etc.

No hay comentarios: